¿DÓNDE ENCONTRAMOS LA
VERDADERA PAZ?
La Biblia nos dice, que Dios es el “Señor de paz. Él es la
fuente de la paz y es quien la proporciona a su pueblo y a todo aquel, que en
él pone su confianza.
Apreciados oyentes, la paz de Dios, viene al corazón de todo
aquel que descansa en el Salvador, él ha dicho: “¡Ánimo!, no tengan miedo;
soy yo” Mt. 14,22-33.
¿Pero cómo viene esa paz al corazón de
las personas? La paz de Dios, viene a nuestro corazón por la presencia
de Jesucristo y su manifestación en nuestra vida; quien es el Príncipe de
Paz, pueden leerlo en Isaías
9:6.
Jesús es el fundamento de nuestra
paz; porque el padeció el castigo que nosotros merecíamos; por todas nuestras
iniquidades, nuestra injusticia, por nuestra maldad. Jesús sufrió en la cruz
del calvario el dolor, la agonía y la muerte; que a nosotros nos correspondía por
nuestro pecado, y pagó con su Sangre el precio de nuestra paz.
Permítame leer en el libro Juan, estas
palabras de Jesús: “Les dejo la
paz. Les doy mi paz, pero no se la doy como la dan los que
son del mundo. No se angustien ni tengan miedo”. Esta paz que recibimos de Jesús, no la pueden comprender aquellos que no conocen a Dios, porque es una paz que no está sujeta
a las circunstancias, ni depende de los tiempos, ni del mundo.
Algo que podemos destacar en este versículo, es que Jesús les
está hablando a sus discípulos; aquellos que creyeron en él, que escucharon su
Palabra, que confiaron en él y permanecieron con él. Esa paz que Jesús les dio
a ellos en aquel tiempo; también es para todo creyente, que está unido a Él por
la fe en su Nombre.
Es importante vivir en la presencia de Dios, alimentar nuestro espíritu con su Palabra de verdad y con oración. Esto permitirá que nuestra fe crezca y se fortalezca, con el transcurrir de los días.
Apreciados oyentes, si no crecemos en el conocimiento de Dios, podemos desalentarnos ante cualquier
dificultad. Y si ignoramos la verdad, la Palabra de Dios vamos a sufrir
innecesariamente. Vean que la ignorancia causa perdida, El Señor dijo: “Mi pueblo fue destruido porque le faltó
conocimiento” Os. 4:6
Es cierto que el Señor Jesucristo dijo que íbamos a pasar aflicciones y pruebas (las tormentas de la vida); Pero seremos protegidos por el poder
de Dios mediante la fe, 1 Pd. cp1: v.5. Así que cobremos ánimo en el SEÑOR, no demos lugar a la duda, ella viene por falta de conocimiento.
Dios habló Josué, después de la muerte de Moisés; le dio la orden de repartir la tierra a su pueblo, dándole las indicaciones precisas para que tuviera éxito…Y entre ellas le dijo: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes, cumplas y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Y además le ordenó esforzarse y ser valiente...", porque Dios estaría con él dónde fuera. Si nosotros acatamos esta orden, también seremos prosperados en todo, como Josué.
¿Cómo poder vivir en la de Dios?
Para tener esa paz de DIOS, en nuestros corazones necesitamos en primera instancia; alcanzar la paz para con Dios por medio
de nuestro Señor Jesús y la obediencia a su mandato, así disfrutaremos de la paz
de Dios, y vamos a estar en paz con nosotros mismos y las demás personas.
Apreciados oyentes, no podemos negar que los tiempos se han complicado, y que nos vemos afectados por los aconteceres; pero la palabra de DIOS es la verdad, recibámosla y creámosle a Dios quien: “No es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Seamos sabios, hagamos nuestros los principios bíblicos, Y andemos en la verdad.
Es una
realidad, al mundo no lo puede salvar el mundo. DIOS es quien salva.
Pablo escribió a los filipenses. “No se
aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle
gracias también. Así Dios les dará su paz, que es
más grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará sus corazones
y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús.
Cuando el Señor Jesucristo habita
en nuestros corazones, y tenemos su palabra; viviremos seguros y confiados,
porque él no solo está con nosotros, Él ahora mora en nosotros, si le amamos y
guardamos su palabra.
No ponga su confianza en la paz que ofrece el mundo, púes es pasajera, sujeta a las
circunstancias y a los tiempos; y en consecuencia cuando soplan los vientos de la
adversidad, arrasan con ella.
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