LA PAZ
Esta palabra, a la cual hacemos referencia en este caso, procede del
hebreo Shalom y tiene que ver entre dos partes
especificas; el hombre y Dios.
La
paz que viene de Dios y que él da a todo creyente; no depende del tiempo, del
lugar o las circunstancias. Es una paz
que el hombre no puede comprender y no puede explicar; porque viene de lo más
profundo de su corazón, por el Santo Espíritu que mora en él y hace posible que,
a pesar de las dificultades, permanezcamos seguros en la Roca eterna, Is. 26:4. Me arriesgo a
afirmar; que es el mismo poder de Dios guardándonos en todo momento. “Pues ¿Quién es Dios, fuera del SEÑOR? ¿Y quién es roca, sino sólo nuestro Dios?”
2 Samuel 22:32
El Señor Jesús dijo estas
palabras a sus discípulos: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis
paz…” Jn.14: 27a
Es en Cristo
el «Príncipe de paz” Is.9:6, en quien tenemos la paz
verdadera y duradera, desde el instante en el que por nuestra fe en Él; fuimos
lavados de todos nuestros pecados con su Sangre derramada en la cruz, santificados y
justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu Santo y ya “justificados
por medio de Cristo tenemos paz para con Dios”. Rm.5:1
Esa paz que es el resultado de nuestra justificación en Jesucristo,
nos dará la tranquilidad y seguridad que requiera cada una de las aflicciones
que tengamos que vivir. Jesús dejó
claro que vamos a pasar dificultades en la vida, cuando dijo: “…En el mundo
tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Jn.14:27b; “La paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la
da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. Jn. 16:33. Cristo es la
fuente de nuestra paz" Ef. 2:14.
“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo
pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”.
Isaías 26:3


