LIBERACIÓN DE
LA OSCURIDAD
Dicen las
Sagradas Escrituras que Dios es luz y en Él, no hay ninguna oscuridad.
Por nuestro pecado fuimos separados de Dios, pues él es Luz y no hay ninguna comunión entre la luz y las tinieblas. En consecuencia, si nuestros pecados no han sido lavados con la Sangre de Cristo que nos limpia de todo pecado y maldad, lamentablemente somos esclavos del pecado, y caminamos en una densa oscuridad.
La ausencia de
DIOS, es ausencia de vida y de verdad; mientras que en Cristo no solo caminamos
en la luz, vivimos en la luz de su rostro que nunca dejará de brillar; por tanto,
tenemos puesta nuestra confianza en Él porque él es nuestro apoyo.
En el libro del
profeta Isaías dice: “Ya no
necesitarás que el sol te alumbre de día, ni que la luna te alumbre de noche, porque yo, el Señor, seré tu luz
eterna; yo, tu Dios, seré tu esplendor”.
Tal como Pablo
escribió en su epístola a los Colosenses: “Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para
participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos
ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado
Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados”.
Versículos: 1 Juan 1:5; Salmos 36:9; Isaías 60:19; Colosenses 1:12-14.

No hay comentarios:
Publicar un comentario